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La enología se suma a la corriente orgánica, ¿y tú?
Ene 27, 2022

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wineblog
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La buena alimentación pasa por apostar por ingredientes naturales, por materias primas que no han sido sometidas a procesos de conservación, entre otras transformaciones. Lo orgánico es sinónimo de natural y ecológico, lo que también implica buscar el menor perjuicio posible para el medio ambiente. A esta corriente de una alimentación más orgánica, también se suma el vino.

El vino natural se postura como una alternativa rompedora. Su “naturalidad” se debe a su producción a través de la fermentación de la uva sin residuos químicos de síntesis, procedimientos agresivos y el único ingrediente (y opcional) es el sulfuroso a bajas dosis.

En la actualidad, conforme a la regulación vigente, los viticultores pueden aplicar en sus procesos levaduras artificiales, antioxidantes, reguladores de acidez, antimicrobianos, electrolisis, microoxigenación… Además de otras sustancias más perjudiciales para la salud como son los pesticidas, que a su vez modifican el gusto y el aroma del vino.

La clave de un vino orgánico reside en que las uvas con las que se elabora son cultivadas sin fertilizantes ni pesticidas, sin embargo, una vez en bodega, el vino se produce de la misma forma que el resto.

vendimia en The Wine & Country Club

¿Conoces las diferencias entre un vino tradicional y uno orgánico?   

 

Para convertirte en todo un experto del vino orgánico, debes comenzar por aprender las principales diferencias que presenta con uno tradicional. Ya desde su exterior, puedes apreciar si un vino es o no ecológico. En la etiqueta de la parte de atrás, un vino orgánico lleva el logo de producción agraria ecológica. Este se compone de un sol y una luna sobre un fondo azul con tres líneas diagonales. Asimismo, también debe incluir otro logotipo de una hoja verde con el ribete de estrellas que certifica los productos ecológicos a nivel europeo.

Gracias a ambas señas, puedes estar tranquilo de que te encuentras ante un vino que garantiza que todo su proceso de elaboración se ha producido según normas ecológicas y la bodega que lo elabora se ve sometida a inspecciones anuales para cerciorar de manera continúa que puede seguir contando con ambos certificados.

Además, el viñedo ha sido investigado durante 10 años para constatar previamente que en ellos no se usan pesticidas que modifiquen las uvas.

Otras señas identificativas de que un vino es orgánico son:

Químicos

En un vino orgánico jamás encontrarás conservantes u otras sustancias químicas que modifiquen la estructura molecular del mismo.

 

Fertilizantes

Los únicos fertilizantes presentes en los viñedos de los vinos orgánicos son el estiércol y el compost, naturales para no intervenir en la naturaleza de las uvas.

 

Plagas

Al conservar una biodiversidad más absoluta, los viñedos orgánicos impiden por sí mismos la aparición de plagas con lo que no es necesario fumigar.

 

Calidad

Sinónimo de su pureza, la calidad de un vino orgánico es superior debido a que todos sus ingredientes son naturales.

 

Sabor

Por todas sus características de elaboración, el sabor de los vinos orgánicos, una vez pasado el tiempo, según van envejeciendo, es más intenso.

 

Coste

Por todo el proceso de elaboración asociado, cuidado con excelente calidad, el precio de esta tipología de vinos suele ser un 15 % más elevado.

 

En The Wine & Country Club sabes que los procesos con los que elaboran el vino con las uvas de tu viñedo propio son totalmente tradicionales, y, por lo tanto, naturales. De ello se hace cargo Ana de Castro, enóloga del Club, quien sigue el día a día en el campo y luego en bodega para que se respeten las metodologías orgánicas.

Si tú también quieres ser propietario de buen vino ecológico, no tienes más que decidirte a experimentar la nueva vida en The Wine & Country Club.