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Arquitectura sostenible en Málaga
Nov 20, 2020

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wineclub

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arquitectura sostenible

Tierra de pintores, escritores y actores… Málaga ha visto crecer a grandes figuras de las artes, y de la arquitectura también. Grandes conocidos como Picasso, María Zambrano o Antonio Banderas, seguro, pero tras recorrer las calles de su capital, conocer quién estaba detrás de algunos de los edificios más emblemáticos y famosos de la ciudad fue imperativo.

Investigar acerca de la arquitectura malagueña es encontrarse con que el ideólogo del Ayuntamiento de Málaga, así como de la Iglesia del Sagrado Corazón, el Palacio Miramar o el estadio La Rosaleda había sido el mismo artista: Fernando Guerrero Strachan. A quien le siguió los pasos su hijo, Fernando Guerrero-Strachan Rosado. Esta  segunda generación dejó en la ciudad edificaciones como la iglesia de San Patricio, la de San José Obrero y la de Cristo Rey. También la ampliación del Colegio San Estanislao de Kostka, la restauración de la Alcazaba, Gibralfaro y el Palacio Episcopal y la proyección de los jardines de Pedro Luis Alonso y Puerta Oscura.

Y una vez que uno empieza a adentrarse en el mundo de la arquitectura, ya no hay vuelta atrás. Es vivir su tradición e impronta en todos los edificios históricos. Es descubrir que Antonio García Garrido diseñó el Edificio Gaudí, la Iglesia de Santa Rosa de Lima y la Torre de Málaga. Es conocer una Málaga diferente, vista desde un prisma poco habitual pero muy enriquecedor.

¿Cuándo entra en juego la sostenibilidad?

Dejamos atrás la historia para centrarnos en la arquitectura contemporánea. ¿Sabías que en la provincia hay al menos 122 edificios de gran valor arquitectónico, construidos entre los años 1900 y 2011 y que representan buenos ejemplos de la arquitectura contemporánea?

Si tuvieras que elegir solo uno, sin duda tu favorito sería la casa Lange, también llamada Villa Pineda Alta. Proyectada por el arquitecto estadounidense Robert Mosher, constituye uno de los ejemplos más importantes de arquitectura del Movimiento Moderno en la ciudad de Málaga. Se percibe en ella la aplicación de algunos de los principales principios espaciales organicistas, pero lo que te apasiona de verdad es que sigue al pie de la letra la prescripción wrightiana de que la arquitectura ceda su lugar a la naturaleza: por eso se adentra intencionalmente en un pinar, respeta y saca partido a los desniveles del terreno y reserva espacio gentilmente, entre los elementos arquitectónicos, a los árboles. 

Y es que, para ti, que el desarrollo arquitectónico sea compatible con la naturaleza, respete su paisaje y sea sostenible no es negociable.


Las Haciendas de The Wine & Country Club

El espíritu verde que invade la provincia, así como la Serranía de Ronda que te ha acogido desde tu llegada han hecho que para ti sea de suma importancia el respeto por el medio ambiente y la integración en el mismo. Y así te lo aseguraron desde Torras y Sierra, el prestigioso estudio de arquitectos residentes en la región, los mismos que proyectaron tu hacienda bodeguera. Artífices de la más absoluta perfección y personalización de tu vivienda, tejieron la más respetuosa integración en el entorno. 

Elegiste una hacienda con amplios ventanales, plantas trepadoras, porches exteriores, piscina… Rincones extraordinarios desde donde contemplas el paso de las estaciones por el paisaje y los viñedos. En definitiva, tu nuevo hogar es una villa totalmente integrada en el paisaje y concebida para el deleite. 

Pero ¿cómo es realmente el paisaje en el que los arquitectos han sabido combinar tan bien naturaleza y diseño? Un paraje autóctono, ligeramente elevado sobre una amplia llanura, con las sierras al fondo del horizonte. Un terreno con un suave relieve, cubierto de encinas, olivares y viñedos y salpicado de matorrales de vegetación aromática. Y justo ahí, en medio de ese paraíso, The Wine & Country Club supo detectar el potencial de la zona para crear algo tan espectacular. 

Gracias a este pedacito mágico que adquiriste, ahora puedes cenar al aire libre en la terraza, pasear a caballo entre tus viñedos, darte un baño en la piscina infinity con vistas a la sierra. En ocasiones, recibir a amigos y familiares, charlas y memorias en torno al aroma de un vino que lleva tu huella. Ese que ahora sabes catar gracias al aprendizaje que recibiste. 

En definitiva, te encuentras sumergido en un lugar único, en la elegancia atemporal de un espacio cálido, acogedor y seguro diseñado especialmente para que disfrutes cada momento. Donde los días transcurren despacio, se acompasan con los ritmos naturales y con el color de las estaciones, esperando el exquisito regalo de las cosechas.